Súbete al balcón: Butaca F15

Hace escasamente unos días, tuve oportunidad de ver “Guasón” en el cine. Soy de las personas a quienes nos gusta observar, analizar y establecer relación entre lo que vemos y lo que vivimos. El drama de esta película es tan profundo y tiene tantas aristas que sentí un impulso incontenible de compartir en mis redes mis impresiones acerca del mensaje que recogí. En este post de hoy, pretendo abordar el mismo tema pero desde otra perspectiva y utilizando las técnicas de “Subirse al balcón” para observar la realidad, y “Salir a la pista de baile” para experimentar lo que observo. Desde este punto de vista, digamos que “subí al balcón” al sentarme en la butaca F15. Como espectadora, durante un promedio de dos horas, ví y me adentré en un drama tremendamente profundo que me impactó justamente en lo que la mayoría de asistentes no reparó: lo social. Más allá de la trama de la película, observé con asombro cómo el público joven se reía a carcajadas en cada escena en la que ocurría un crimen. Mientras yo estaba completamente atrapada por una serie de imágenes y diálogos que me reflejaban una realidad de la que formamos parte todos (pero da la impresión de que solo algunos nos damos cuenta), la sala se iba en risas.

Cuando la película terminó y nos tocó salir de la sala, fue mi primer momento para “Salir a la pista de baile” y hacer contacto con quienes habían participado en la misma experiencia. Observé que quienes íbamos en silencio éramos los adultos. Los jóvenes iban, como de costumbre, comentando las escenas “que más les habían gustado” y eso… les provocaba risa. Cuando me dirigí hacia las escaleras escuché a un hombre, que esperaba el ascensor, decirle a sus compañeros: “¡Qué película tan fuerte, uno sale perturbado!”. No pude evitar la tentación de intervenir aunque no los conocía, y le dije: “Lo más perturbador es lo dicho de la propia boca del Guasón. Para mí, es un claro mensaje a la sociedad”. Guardamos silencio, llegó el ascensor y yo seguí en dirección a las escaleras.

Esa misma tarde escribí un post que publiqué en mi perfil personal de Facebook y, entre otras cosas de las que hablé, allí yo decía que cuando viendo una película de drama, cuyo argumento es extraordinariamente denso, te encuentras con que el público joven se ríe a carcajadas, cada vez que el villano (que no es villano sino una víctima más del sistema social y que además sufre de una enfermedad mental) mata a alguien, ya sabes que el país, así como está, no tiene futuro a menos que tomemos las riendas nosotros, los que reconocemos el daño y sabemos que todavía podemos hacer algo para revertirlo.

Digamos que, aunque de manera virtual, esta fue la segunda vez que “salí a la pista de baile” porque con la publicación desperté el interés de un número importante de personas que se identificaron con mi planteamiento y se sintieron motivadas a opinar. Mayormente estuvimos de acuerdo en dos cosas: sabemos que necesitamos con urgencia un cambio efectivo para mejorar nuestras condiciones actuales pero, al mismo tiempo, no sabemos cómo convertirnos en agentes del cambio que demandamos. De acuerdo a lo que ahora sé, esto es síntoma inequívoco de una fuerte necesidad de aprender lo que sea necesario para emprender iniciativas que ofrezcan soluciones, en lo personal y en lo colectivo. Pero para que esto ocurra es necesario que todos comprendamos que cada quien, desde su trinchera, puede dar su aporte personal a partir de sus habilidades; que ir al ritmo de los nuevos tiempos nos exige actualizarnos y adaptarnos a nuevas metodologías, y sobre todo tenemos que perder el miedo a expresarnos y a tomar acción en lo que más nos interesa. Indudablemente, hace falta promover un nuevo liderazgo en el que todos participemos.

Para que algo ocurra, es necesario estar dispuesto a dar el primer paso…

1 comentario en “Súbete al balcón: Butaca F15”

  1. Excelente tu comentario María Florinda, cómo zorra vieja que soy, entiéndase bien, y de paso DOCENTE, te puedo decir lo siguiente: 1- más de dos décadas atrás, me llamaba la atención de ver cómo mis alumnas se reían de actos crueles, groserías, cochinadas, veían con atención programas de la tv, grotescos porque se veía cómo los hijos irrespetaban a los padres y eso ocurrió dentro del beneplácito de los adultos y… en todos los stratos sociales….. Estas viendo las consecuencias…. ..Cómo revertir esto?… los adultos, no supimos afrontar, dirigir, FORMAR, esa juventud, no hubo unidad de criterios, el miedo a sentirse criticado, o rechazado, primó, ahora queremos corregir… Es fuerte…
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