Parada para respirar… El Nuevo Liderazgo del Siglo XXI

Antes de empezar a estudiar Liderazgo, mi idea sobre este tema, aunque básicamente correcta, era limitada. Yo definía el liderazgo como la capacidad para llevar adelante una iniciativa por el bien común, incentivando a otros a alcanzar sus objetivos. He aprendido a diferenciar el liderazgo de lo que son el poder y la autoridad, y ahora sé que el poder de la gente cambia, dependiendo del puesto o rol que tiene y de los instrumentos de poder con que cuenta, pero no necesariamente implica liderazgo.
De acuerdo a lo que he aprendido hasta ahora y, dentro del marco de los ejemplos de poder para influir a otros, para mí la forma más útil de entender liderazgo es como un conjunto de acciones – como lo son motivar, organizar, orientar y enfocar la atención – que básicamente cualquier persona puede realizar, siempre y cuando esté involucrada en una causa que le interese muchísimo. Estas acciones irían entonces dirigidas a mejorar la propia vida y la de los demás, incluyendo la conducción de personas a través de proyectos difíciles que requieren un fortalecimiento de lazos, en medio de puntos de vista y valores divergentes.
Actualmente, vivimos unos tiempos que exigen de nosotros una adaptación a cambios para los cuales no nos sentimos preparados, de hecho no lo estamos. Mientras la tecnología avanza a pasos agigantados y lo convencionalmente aceptado se vuelve obsoleto (incluyendo las profesiones y los oficios, por mencionar algunos ejemplos), emocionalmente el individuo común no sabe cómo enfrentar los retos de vivir en una sociedad permanentemente sometida a cambios. Así, es natural entonces vivir en crisis.
Partiendo de que el verdadero liderazgo persigue un objetivo social y que no se basa en la visión de un solo individuo sino en una acción participativa que toma en cuenta a cada uno de los actores interesados en un tema, para luchar por un mismo fin (que el fin en este caso es el bienestar común), la mayor importancia que yo encuentro en el Liderazgo Efectivo del siglo XXI está en que al acercarnos más a la dimensión humana, teniendo primero que vernos a nosotros mismos mientras nos ponemos en los zapatos de los demás, estamos más cerca de poder impulsar un cambio más visible y efectivo en la sociedad. ¡Eso sí, siempre y cuando cada quien cumpla con su parte!
En una sociedad convulsionada como en la que yo vivo, en este caso me refiero específicamente a Venezuela porque es acerca de lo que puedo hablar con más propiedad, es imperativo que quienes estamos demandando soluciones urgentes entendamos y aceptemos que si no tenemos alternativas confiables, tenemos que crearlas nosotros mismos desde lo personal y perderle el miedo a lo desconocido. Muchas veces yo tampoco sé que hacer pero busco opciones y estoy completamente abierta al aprendizaje continuo. Hay demasiado trabajo por hacer y esto no es responsabilidad exclusiva de las autoridades. Algo crucial para lo que nos prepara el verdadero Liderazgo del Siglo XXI es para el ejercicio de un Liderazgo Participativo. Nuestra transformación como individuos ya está en proceso, ahora tenemos que documentarnos y ponernos manos a la obra.
Para que algo ocurra, es necesario estar dispuesto a dar el primer paso…
 

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